La gran mentira de las redes sociales

“Ojalá estuviera bien, pero lo mío es pura fachada” Celia Fuentes

Hace unos días se conocía la noticia del suicidio de Celia Fuentes, una modelo e influencer  española de 27 años. Celia era muy activa en las redes sociales y tenía  miles de seguidores en su cuenta de Instagram.

 Mi intención es poner este suceso en la palestra porque la infelicidad que supone no ser coherente entre lo que muestro y lo que soy,  es mucho más habitual de lo que parece  gracias a la dictadura de la felicidad que nos venden en las redes sociales  y merece la pena reflexionar sobre ello y alertar de los peligros que conlleva.

Este es un artículo dedicado a todas las Celias Fuentes del mundo ( sean mujeres u hombres), a tod@s aquell@s que intentan simular una vida idílica en el mundo virtual y ,sin embargo, distan mucho de tenerla en el mundo real.

¿No escama ver en las redes sociales tantos paisajes paradisiacos, tantos cuerpos perfectos, tantas comidas maravillosas, tantas caras perfectamente maquilladas para el selfie? Las redes sociales nos muestran la cara A de la vida, la cara bonita, pero la vida tiene una cara B llena de sufrimiento, errores, enfermedades, desamor y fealdad.

Si creemos que los demás solo viven en la cara A y a nosotros nos tocó la cara B , tenemos un serio problema. Nadie es perfecto y la vida perfecta no existe. Este sesgo  provoca envidias, ansiedad, inseguridad y baja autoestima . ¿Por qué todo el mundo es tan feliz y yo no lo soy?

Nos venden que debemos ser absolutamente perfectos y con vidas perfectas  para tener la aprobación de los demás.

Puesto que somos seres sociales todos necesitamos aprobación social, y si tu trabajo depende de ello, la presión puede ser tan grande que puede acabar con tu salud o con tu vida.

Cada “me gusta” o  cada nuevo “seguidor” es un chute de dopamina que activa el circuito de recompensa y nos alimenta el Ego y el bolsillo en el caso de que nuestra cartera dependa de ello. De hecho, parejas perfectas resultan no ser tan perfectas, vidas perfectas resultan no serlo.  Y cada vez que esto ocurre nos asombramos, como si no nos pudiéramos creen que nos estaban engañando, que todo era una pose; ese maldito postureo.

Pero esta dinámica de necesitar la aprobación continua de los demás es muy peligrosa; tu valor como persona empieza a depender del número de “likes ” o de ” followers”.  Si  a esto se añade una serie de variables como juventud, excesiva sensibilidad, falta de apoyo familiar o social, o desengaños amorosos , el cóctel puede ser mortal.

El mundo virtual te permite conectar con otros seres humanos, pero hay que ser conscientes que en este mundo ofrecemos sólo una imagen de nosotros, la mejor. Nadie quiere mostrar sus defectos. Pero los defectos aparecen antes o después,  cuando conectas en el mundo real, porque forman parte de nosotros, y quien nos quiere tiene que aceptar el pack completo.

Seamos conscientes que toda moneda tiene dos caras. No apreciaríamos lo bonito de la vida si no supiéramos la fealdad que también existe. Y me consta que existe, para todos, incluso para los que sonríen…

Ser natural es la más difícil de las poses” Oscar Wilde