El lado oscuro de la maternidad

“La maternidad disminuye la calidad de vida” Samanta Villar

Samantha Villar tiene mucho de provocadora en los programas de TV que ha protagonizado. Sin embargo,  según mi experiencia como madre, lo que ha hecho con esta afirmación  es mostrar la realidad tal como es. Creo que es muy valiente hacer esta afirmación tan políticamente incorrecta en un área tan sobrevalorada como la maternidad.

Que pierdes calidad de vida siendo madre, y hablo por España que es donde vivo, es absolutamente cierto para la mayoría de las mujeres.

La maternidad está absolutamente idealizada. Vemos los anuncios con bebés sanos, sonrientes, comilones y dormilones, y sus mamás no tienen ojeras por dormir poco y mal, no tienen depresión postparto, no tienen problemas para conciliar su vida personal y profesional, no discuten con su pareja por todos los conflictos que surgen cuando hay niños, siempre están de buen humor y, por supuesto, tienen una figura espléndida nada más salir por la puerta del hospital con su niño en brazos. 

Claro que estos bebés y estas mamás de anuncio no casan con la vida real. Es como esos anuncios publicitarios de hamburguesas gigantes y maravillosas, que se te hace la boca agua y cuando las ves en la realidad piensas que te están tomando el pelo.

Y si a la dificultad propia de criar hijos le añades los obstáculos que te vas encontrando en el camino profesional en forma de absurdo presentismo, jornadas maratonianas, falta de flexibilidad, horarios irracionales,  presión para dedicar tiempo personal para ascender en la vida profesional (reuniones, viajes, networking fuera del horario de trabajo), etc. el sentimiento de culpa y el agotamiento físico y mental son bestiales.

Las mujeres tienen que hacer encaje de bolillos para compaginar cuidado personal, cuidado del puesto de trabajo, cuidado de los hijos, cuidado de la casa , cuidado de su relación de pareja, cuidado de sus relaciones familiares y sociales.

La presión para cumplir bien todos estos roles de mujer, esposa, madre y profesional es tanto social como de las propias mujeres, que tienen la falsa percepción de ser SuperWoman y tener superpoderes para poder con todo ellas solitas.

Ya se sabe que hace falta toda una tribu para criar a un hijo, pero en la época que nos ha tocado vivir en España no hay tribu, lo que hay es una familia nuclear o una familia monoparental con muy poco tiempo, muy poca energía por todas las obligaciones que tiene y muchos obstáculos para sacar adelante económica y emocionalmente a los hijos .

Se dice que no importa el tiempo que pases con tus hijos, sino la calidad del mismo. Estoy de acuerdo, sin embargo, ¿qué calidad de tiempo puede haber cuando un@ está agotad@ por todas las obligaciones que tiene en su día a día y la sociedad no te acompaña haciéndote el camino de la crianza más fácil?

Hace pocos años Laura Baena, profesional de la publicidad que fue madre y se dio cuenta de las incongruencias entre la imagen idílica de la maternidad y lo que supone ser madre en la vida real, creó una comunidad virtual llamada “El Club de las Malas Madres”.

Esta comunidad refleja a través del humor la relación madres-hijos en esta época que nos ha tocado vivir, tan alejada de la imagen glamurosa de la maternidad y de esa ambigüedad en torno suyo, amén de reivindicar la tan ansiada conciliación que de momento no llega, porque no se toman medidas políticas contundentes que permitan no tener que renunciar a ser una buena madre o ser una buena profesional sin volverse adicta al Lexatin o al Orfidal ( medicamentos para combatir la ansiedad y el insomnio que se han convertido en algunos de los más recetados en atención primaria).

Renunciar a ser madre me parece perfecto cuando por el motivo que sea no te ves en ese papel, o si por problemas de fertilidad no consigues quedarte embarazada.  Otra cosa es tener que elegir entre renunciar a ser madre o renunciar a tu vida profesional. Un país con una de las tasas de natalidad más bajas del mundo no debería permitir esto.

No sé si os habéis dado cuenta, pero las parejas jóvenes y no tan jóvenes que conviven ya no se plantean tener hijos, sino perros.

Paseando hace poco por un parque que tengo cerca de casa, y que dispone de área canina me he dado cuenta que los perros son los nuevos niños. Los dueños hablan de ellos como si fueran sus hijos, hablan de lo que comen, de sus enfermedades y de sus peculiaridades.  Además, como habréis podido observar, cierran guarderías y tiendas de niños y abren  tiendas de animales y centros veterinarios con todo lujo de servicio.

Y que conste que creo que el perro es el mejor amigo del hombre. Da mucho y pide muy poco.

Como ya os he contado la cruz de la maternidad, veamos su cara. Para mí es la única forma de llegar a mantener el AMOR INCONDICIONAL por alguien de forma eterna. Es un camino de crecimiento personal, para cultivar la generosidad, el sacrificio, y la paciencia, virtudes todas denostadas en nuestros días en una sociedad  individualista, hedonista e inmediata.

Otra cosa que te ocurre cuando eres madre es que cambias el orden de tus prioridades. De repente descubres que cosas a las que no dabas valor son realmente las que importan; que dormir 6 horas seguidas es un lujo, que la buena salud de los tuyos es fundamental y que el tiempo del que puedes disponer para ti, es oro puro. Todo lo demás pasa a ser secundario.

También , si la vida te quiere bendecir, puede que tus hijos se parezcan a ti. Entonces te ves en el espejo de una eterna juventud. Y por último recibir el amor de los hijos, que solo demuestran su amor a quien quieren de verdad, es una gratificación en sí misma.

Ahora que conoces las luces y las sombras de la maternidad espero que lo tengas más claro. ¿Eliges pertenecer al  grupo de Whatsapp “Mamás del cole” ( absolutamente discriminatorio pero literal) o “Perros del parque”?  Tú  decides 😉

MUCHAS GRACIAS POR TU TIEMPO Y ATENCIÓN 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *