Me divorcio o no. El problema se agrava en Navidad

” No hay vuelta atrás. Estoy indignada y desde luego no intuía que pudiera suceder. Es una putada” Ágatha Ruiz de la Prada ( diseñadora española recientemente divorciada)

El divorcio suele ser un proceso conflictivo porque generalmente un miembro de la pareja quiere continuar y el otro no,  por lo que se siente traicionado.

La época navideña suele ser el punto de inflexión de muchas separaciones y divorcios, que se materializan a principios de año. Se incrementa la convivencia en  pareja, con  familiares propios y ajenos y todo el clima de buenrollismo “obligatorio” en esta época, multiplica la sensación de malrollismo que se vive en casa.

Desde aquí expongo mi punto de vista, como es lógico no tengo la verdad absoluta. Cada pareja es un mundo y desde mi punto de vista hay parejas que deberían procurar cuidarse más y seguir juntas  y parejas que no deberían estar juntas por el bien de ellos mismos , de sus hijos y de la sociedad en general. 

El artículo pretende servir de reflexión y ayuda antes de tomar una decisión tan importante y trascendental en la vida de una persona como es un divorcio, que se vive de forma totalmente diferente si es la parte que deja la relación, o si es el abandonado en la misma, así como según el nivel socioeconómico de cada miembro; eso sí, en todos, sea cual sea su situación, tiene consecuencias indelebles. 

Hoy en día divorciarse está tan normalizado, que las personas no son conscientes de lo que se les viene encima hasta que les viene encima; igual que no han sido conscientes de que una relación que se va deteriorando siempre va a peor si no se pone remedio ( arreglándolo o separándose a tiempo), así como tampoco se es consciente  de que el vínculo no sólo se establece con tu pareja, sino con todo lo que le rodea y que ahora  forma parte de tu mundo.   

Generalmente  cuando una pareja decide el divorcio, es porque ha hecho muchos intentos fallidos para mejorar la relación de pareja y hay tan mal rollo acumulado, hay tantos reproches, hay tantos cadáveres en el armario, que la cosa suele terminar como el Rosario de la Aurora ( para mis lectores extranjeros esta expresión significa de forma bastante conflictiva).  

Intentemos no quemar cartuchos inútilmente. No siempre se tienen recursos personales para tomar la decisión correcta de cómo arreglarlo o de cómo terminar una relación de pareja medianamente bien. Para eso están los profesionales, para ayudarte, sea con una terapia de pareja, sea con una buena separación. Los familiares y amigos no son objetivos y pretendiendo ayudarte, pueden inclinarte a tomar decisiones erróneas .

Si no se tienen hijos, el conflicto dura lo que dura el reparto  más o menos equitativa de los bienes en común. Después, si te he visto no me acuerdo, ni de ti ni del mundo que te rodea (esto suele suceder en el miembro de la pareja que rompe la relación, si es el/la dejad@, se suele convertir en un espía en la sombra).

Si se tienen hijos en común el tema es más complejo, puesto que estos no se pueden dividir por la mitad y se convierten en un símbolo de poder y manipulación sobre el otro miembro de la pareja. Con más frecuencia de lo deseable los niños se convierten en armas arrojadizas  sobre el “ex”. Y digo esto con todo el dolor de mi corazón, porque he visto y he escuchado muchas historias para no dormir de personas divorciadas con hijos.

Pero no perdamos la esperanza, que todavía quedan padres y madres que mantienen las formas y aunque no se puedan ni ver entre ellos, se mantienen el respeto y actúan como buenos progenitores, aunque sólo sea por el bien de sus hijos.

El rol de padre o madre son vitalicios y el rol de cónyuge puede no serlo; sería conveniente para todos no confundir roles.

Por otro lado, cuando uno se divorcia y tiene hijos y comienza una relación con otra pareja hay que tener mucho cuidado con las expectativas que se tienen de la nueva relación, porque la realidad puede ser muy frustrante. La fantasía de formar una nueva familia ” intacta” sigue en el imaginario colectivo , pero es totalmente irreal.  Tanto si uno o los dos miembros de la nueva pareja aportan hijos a la relación, los problemas de adaptación, las luchas de poder, las exigencias, las lealtades para con la familia “original”, el deseo de venganza, las manipulaciones, la recolocación de todos los miembros, los problemas de convivencia y el conflicto de roles entre los miembros del clan original y del nuevo clan reconstituido estarán a la orden del día, puesto que los hijos son la prioridad de los padres y esto es difícil de asimilar para la nueva pareja que pretende ser el/la number one en la vida de esa persona.

Los hijos propios llevan ventaja temporal y afectiva  con respecto a la nueva pareja. La nueva pareja se encuentra constantemente en el dilema de mantener los vínculos con la pareja recién estrenada o con sus hijos, que, en la mayoría de las ocasiones,  lo que pretenden de forma más o menos explícita es separarlos y que sus padres biológicos se vuelvan a unir (si la relación no ha sido extremadamente conflictiva en la convivencia con ambos).

Pero bueno, entonces ¿ me divorcio o no? .. Hagas lo que hagas, reflexiona con calma antes de tomar una decisión, puesto que marcará tu vida futura. Y recuerda la frase de Ortega y Gasset : “Yo soy yo y mi circunstancia”. El yo y mi circunstancia es un pack indivisible, para lo bueno y para lo malo.

¡ Que paséis felices fiestas !

MUCHAS GRACIAS POR TU TIEMPO Y ATENCIÓN 🙂

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *