Tú NO puedes salvar el mundo sola

“Me siento frágil, insegura, luchando por resolverlo todo” Jodie Foster en la recepción del premio de liderazgo en el evento” Women in entertainment power 100″

Mañana 8 de marzo se celebra el día internacional de la mujer. En esta jornada las reivindicaciones se dan en varios frentes.

POR UNA PARTE, la lucha contra el acoso sexual y de tolerancia cero por parte de la sociedad , que queda reflejada en los movimientos “Me Too” y  “Time´s Up”.

El acoso sexual y el abuso de poder con fines sexuales es inherente a la historia de la humanidad, pero los tiempos cambian y lo que antes era tolerado o ignorado, ahora se ha vuelto intolerable (e incluye tanto acoso a mujeres como a hombres). Y eso se consigue no solo con el clamor popular, sino con una legislación que castigue estos hechos. 

Huelga decir que estos nuevos tiempos soplan en el mundo occidental, en los países en los que las mujeres no tienen voz ni voto, el aire sigue estancado. Niñas a las que se practica la ablación de clítoris;  niñas que son obligadas a casarse con viejos que se convierten en sus dueños (en España también ocurría lo mismo en los siglos XVIII y XIX , recordemos la crítica social de Moratín en su obra literaria ” El sí de las niñas”, esperemos que no tenga que pasar tanto tiempo para que estos hechos se erradiquen) .

Bueno, en realidad, muy cerca de nosotros existe una realidad paralela que critica el abuso sexual y permite la trata sexual de mujeres, OBLIGADAS  a prostituirse,  maltratadas y amenazadas de muerte tanto ellas como sus familias si no pagan las deudas millonarias que deben a sus captores, a esas mafias que trafican con ellas.

POR OTRO LADO, la reivindicación en el mundo laboral de la discriminación de salario por género: la brecha salarial, y el conocido como techo de cristal.

Personalmente nunca me ha ocurrido cobrar menos por hacer el mismo trabajo que los hombres con la misma jornada laboral y no conozco a ninguna mujer que  haya vivido esta situación.

Por el contrario sí conozco a cantidad de mujeres, incluida yo misma, que hemos frenado nuestra progresión profesional para poder compaginar el rol profesional con el rol de madre. España es un país donde la conciliación es un concepto teórico políticamente correcto, pero absolutamente falso en la vida real de la mayoría de las personas.

LA BRECHA SALARIAL PROVIENE SOBRE TODO NO DEL GÉNERO, SINO DE LA MATERNIDAD.  Ocurre que cuando las mujeres son madres, suelen reducir su jornada o buscar trabajos a tiempo parcial para poder criar a sus hijos, o coger excedencias. Mientras, los hombres que son padres, trabajan mucho más duro para compensar esa disminución en el sueldo de sus parejas femeninas. Por tanto, con la llegada de los hijos la brecha salarial aumenta.

Como ocurre con el tema de abusos sexuales el clamor popular no basta, hacen falta medidas legales que acaben con esta falta de conciliación que origina una desigualdad laboral asociada a la maternidad:

  •  Horarios razonables y flexibles. En la mayor parte de los trabajos se podría seguir el horario europeo (8-17h. aprox.)
  • Acabar con el presentismo. El calentar la silla no aumenta la productividad, sino que supone un coste tanto para el trabajador como para la empresa .
  • Igualar los permisos de maternidad y paternidad de forma irrenunciable en duración. Un buen ejemplo lo tenemos en Islandia, hay 9 meses de baja por nacimiento.  Obligatoriamente tres meses son para la madre, tres para el padre y otros tres negociables.
  • Guarderías públicas gratuitas hasta el inicio de la escolarización de los niños para madres trabajadoras.
  • Cuidados para familiares dependientes 

Con estas medidas  se conseguirían muchas cosas: las empresas no discriminarían a las mujeres en edad fértil para contratarlas;  los padres se vincularían afectivamente con sus hijos, lo que repercutiría en un bienestar emocional para toda la familia y en una auténtica corresponsabilidad familiar; con toda probabilidad habría menos divorcios por la mayor implicación de los hombres en la vida familiar; los hombres valorarían la labor invisible no remunerada del cuidado del hogar y los hijos, por haberlo vivido en carne propia; se produciría un aumento de natalidad, lo que repercutiría de forma favorable en el mantenimiento del sistema público de pensiones. 

Pinta  bien la cosa, ¿no ? Parece de sentido común . ¿Tan difícil es ponerlas en práctica en pleno Siglo XXI?

Las medidas legales consiguen que las situaciones que promueven el bienestar y la salud se normalicen. Recordad la prohibición de fumar en las oficinas y en los transportes  públicos de hace una década. Algo que  hoy nos parece de sentido común, el no fumar en espacios públicos, antes de regularlo era lo habitual y los no fumadores nos resignábamos a ser fumadores pasivos.

Otra causa de desigualdad en los salarios es el denominado TECHO DE CRISTAL. Personalmente creo que hoy en día cualquier mujer en España puede llegar a donde quiera; sin embargo el coste es tan alto que muchas mujeres, sean o no madres, deciden no acceder a esos puestos directivos que son los mejor remunerados.

Aquí el tema no son los hijos, es el modelo de trabajo que prima en las altas esferas.

El autoboicoteo se puede producir por muchas razones, puesto que el peaje a pagar por estar en las alturas es tremendamente costoso.

  • Porque exige una dedicación full time, con excaso tiempo para la vida personal .
  • Porque  resulta imposible compaginar rol maternal con rol profesional con este estilo de trabajo. En España, en este tipo de puestos de alta dirección, o dejas el cuidado de tu vida personal en otras manos (lo que supone externalizar todos los servicios, el mantenimiento y cuidado del hogar y de los hijos), o es materialmente imposible estar en misa y repicando sin que pase factura a la salud física o mental. 
  • Porque no se sienten merecedoras de ese puesto y piensan que lo van a hacer mal (síndrome del impostor);  los hombres, por el contrario, suelen tener una mayor confianza en sí mismos y mayor autoestima.
  • Porque van a tener que tomar decisiones que no van a ser del agrado de todos y van a tener que lidiar con los conflictos que van a surgir a raíz de ello, y a las mujeres nos gusta demasiado complacer a todos y muy poco los conflictos que surgen inevitablemente de no gozar del beneplácito general. 
  • Porque temen la soledad, por no poder confiar sus miedos a nadie de su entorno, a riesgo de parecer  vulnerables. A las mujeres nos gustan las relaciones personales, y sentirnos queridas y acompañadas. La soledad del directivo no es atractiva para las mujeres. 
  • Porque afectivamente las mujeres exitosas suelen ahuyentar a muchos hombres, a diferencia de los hombres exitosos, que suelen atraer a muchas mujeres.     

Nosotras aspiramos a un escenario laboral distinto, en el que se pueda conciliar la vida profesional y personal sin perder la salud, o la pareja, o los amigos o la familia. Cuando el modelo de trabajo no tenga un coste tan alto para nosotras, estoy convencida habrá muchas más mujeres en puestos directivos. 

Y para terminar, me remito a nuestra heroína de la foto. Si Superwoman se ha unido a la liga de la justicia es porque sabe que HOMBRES Y MUJERES NOS NECESITAMOS MUTUAMENTE PARA HACER DE ESTE MUNDO UN LUGAR MEJOR.

Esto no es una guerra de sexos, hombres y mujeres vivimos en este mundo y ambos nos necesitamos mutuamente para conseguir que sea un lugar más justo y más equitativo.

Los hombres, quieran o no quieran, tendrán que ir modificando sus conductas para que esto ocurra, porque las injusticias siempre acaban pasando factura.

Si la sociedad legisla y recompensa estas conductas que lleven a una equidad entre hombres y mujeres, todo será más fácil y rápido, y acabará siendo la norma y no la excepción.

La manera más fácil de conseguir ayuda es pedirla. No pregonemos que somos superwoman y que podemos con todo, porque los hombres se lo creerán y todo seguirá igual; nosotras cargando con la doble jornada y con una carga mental y física imposible de mantener en el tiempo.

No, no podemos con todo, necesitamos ayuda  y esa ayuda no es solo por parte de otras mujeres, sino también de los hombres que son nuestros compañeros de trabajo, jefes, parejas, hijos…

También es importante que las mujeres nos dejemos ayudar y aprendamos a delegar y a flexibilizar la mente, teniendo en cuenta que hay que confiar en quienes pides ayuda y delegas, porque lo va a hacer a su manera y no a la tuya.  

La ayuda mutua repercutirá en crear un mundo más justo e igualitario  y cuando el mundo es mejor, es mejor para TOD@S.

MUCHAS GRACIAS POR TU TIEMPO Y ATENCIÓN 🙂

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